a

Lorem ipsn gravida nibh vel velit auctor aliquet. Aenean sollicitudin, lorem quis bibendum auci elit consequat ipsutis sem nibh id elit dolor sit amet.

Conoce más detalles sobre los proyectos que optan al Premio de Fotografía con Impacto Social 2026

Este año optan al Premio de Fotografía con Impacto Social cuatro proyectos que, desde lenguajes y territorios muy diferentes, utilizan la fotografía para acercarse a historias y realidades que atraviesan nuestro presente.

Son trabajos que hablan de identidad, memoria, migración, violencia, comunidad y formas de resistencia. Propuestas en las que la cámara no se limita a observar, sino que se convierte en una herramienta para preguntar, recordar, comprender y, en algunos casos, reivindicar un lugar propio.

A continuación, conocemos un poco más de cerca los cuatro proyectos seleccionados:

Héroes del Brillo: Federico Estol

Cada día, alrededor de tres mil lustrabotas recorren las calles de La Paz y El Alto en busca de clientes. Entre ellos hay personas de todas las edades, pero comparten algo que los ha convertido en una de las imágenes más singulares de la capital boliviana: el pasamontañas.

En Héroes del Brillo, la máscara se convierte en mucho más que una forma de ocultar el rostro. Es una respuesta a la discriminación, una identidad colectiva y, paradójicamente, una manera de hacerse visibles. Muchos de estos trabajadores esconden su oficio ante sus familias, sus compañeros de escuela o las personas de su entorno. El anonimato termina convirtiéndose en un espacio de pertenencia y resistencia.

Durante seis años, el proyecto se desarrolló junto a sesenta lustrabotas vinculados al periódico callejero Hormigón Armado. A través de talleres participativos de cómic y storyboard y de sesiones fotográficas construidas conjuntamente, los propios protagonistas se convierten en coautores de un fotolibro concebido para combatir la discriminación social.

Héroes del Brillo propone así una mirada construida desde dentro: una historia sobre quienes permanecen ocultos y sobre cómo, a veces, una máscara puede terminar siendo precisamente aquello que une y da fuerza a una comunidad.

La Pérdida: George Ramos

Hay experiencias que no terminan cuando suceden. Permanecen en el cuerpo, en la memoria y en los lugares que las contienen.

En La Pérdida, George Ramos regresa, 22 años después, al lugar donde sufrió una agresión sexual cuando tenía catorce años. La cancha 3 del Deportivo Xochimilco, en Ciudad de México, se convierte en el punto de partida de una investigación personal sobre el trauma, el miedo y las huellas invisibles que deja la violencia.

La fotografía se mezcla con mapas intervenidos de Google Maps para construir una particular cartografía del dolor. Las rutas, las distancias y los lugares adquieren una dimensión emocional: aquel trayecto de apenas catorce minutos desde su casa se convierte, con el paso del tiempo, en un territorio mucho más difícil de recorrer.

El proyecto crece además hacia otras historias. Ramos entrevista a otros hombres que han sobrevivido a abusos sexuales y encuentra experiencias diferentes pero atravesadas por silencios similares. La figura masculina aparece en sus imágenes como una presencia fantasmagórica, mientras las voces de los supervivientes revelan una realidad que durante demasiado tiempo ha permanecido escondida.

La Pérdida es un proyecto íntimo y colectivo a la vez. Una exploración de la memoria y del trauma, pero también un acto de recuperación de la voz: decir, finalmente, “esto me pasó”.

El Salto: Jose Lorrüe

¿Qué significa cruzar una frontera cuando todavía estás construyendo quién eres?

En El Salto, Jose Lorrüe utiliza el mar como un espacio de tránsito, deseo y pertenencia. El proyecto, desarrollado a largo plazo junto a un grupo de jóvenes entre Barcelona y Marruecos, se aproxima a sus experiencias de juventud y migración a través de un elemento tan sencillo como poderoso: el salto al agua.

Las imágenes combinan escenas cotidianas con retratos construidos de manera colaborativa. En ellas, el gesto de lanzarse al agua concentra miedo, deseo, juego y liberación. Es una escapada en el sentido más literal: un cuerpo que abandona una orilla y se dirige hacia otra.

Pero ese salto es también colectivo. Se convierte en una experiencia compartida, en una forma de juego y comunidad y en una representación física de ese momento en el que se cruza el límite entre lo que se deja atrás y aquello que se busca.

Entre dos orillas, El Salto habla de juventud, identidad y pertenencia, y encuentra en el agua una metáfora abierta para explorar los deseos y las incertidumbres de quienes viven entre distintos lugares.

Beyond the Gallop: Philipp Treudt

A primera vista puede parecer un juego. Pero detrás del Hobby Horsing existe un mundo de entrenamiento, competición, disciplina y comunidad.

En Beyond the Gallop, Philipp Treudt se adentra en esta cultura juvenil contemporánea, protagonizada principalmente por chicas y mujeres jóvenes, para explorar qué ocurre cuando una afición compartida se convierte en un espacio de construcción de identidad y empoderamiento.

Las redes sociales tienen un papel fundamental. TikTok, Instagram y los vídeos compartidos permiten que jóvenes de distintos lugares conecten, entrenen juntas, intercambien conocimientos y terminen encontrándose en competiciones por toda Europa. Lo digital se transforma así en relaciones reales, amistades y comunidades.

Pero ese espacio también tiene una cara más compleja. Frente a la complicidad y la sensación de pertenencia aparecen la burla, los comentarios de odio y las reacciones sexualizadas. El proyecto se pregunta por qué determinadas expresiones de la cultura juvenil (especialmente aquellas protagonizadas por chicas y mujeres jóvenes) son tan rápidamente ridiculizadas o consideradas poco serias.

Fotografía y vídeo en movimiento acompañan competiciones, entrenamientos y momentos privados en Finlandia y Alemania para mostrar el Hobby Horsing desde dentro. No como una curiosidad, sino como un universo social complejo, construido alrededor de la amistad, la disciplina, la expresión personal y la autodeterminación.

Cuatro proyectos, cuatro maneras de mirar y de acercarse a realidades muy diferentes. En todos ellos, la fotografía funciona como una forma de encuentro: con otras personas, con la memoria, con el territorio o con uno mismo/a.