Asumimos que cada persona se apropia de la realidad para construir su propio mundo, su representación privada. En el caso de los niños, especialmente durante la infancia más temprana, el juego se convierte en el principal medio para interiorizar fragmentos de la realidad.
Antes de poder razonar o describir el mundo que les rodea, los bebés están especialmente dotados para juguetizar la realidad. Una adivinanza continua compuesta de hipótesis y comprobaciones encadenadas. Un proceso que comienza con una ensoñación, con un embrión que crece en el seno de la conciencia aún incipiente.
Este proyecto fotográfico está construido mediante imágenes extraídas durante momentos cotidianos en los que he acompañado a mi hija Alicia. No uso las fotografías para reflejar una realidad particular, mi propósito siempre fue contar algo más abstracto, que en el fondo todos conocemos y apreciamos a pesar de su complejidad. El momento en que se construye un nuevo universo, algo que apenas dura un instante.