La idea principal de este proyecto es generar un archivo visual de la memoria, en este caso individual. Este archivo compuesto por 294 fotografias está compuesto por imágenes de mi archivo familiar, fotografías de trabajos intermedios e ineditos, piezas centrales de series como Espacios de luz, Cartografiar el espacio_Perseguir la huella, Publico_Privado y Otra ciudad, apuntes míos y de otros artistas que en algún momento han generado una huella en mi memoria. Pruebas, papeles salados, pinholes, polaroids y todo tipo de imágenes que en algún momento de mi vida han tenido una importancia que va más allá de la propia fotografía y se deposita en todo aquello que la rodea. Todos estos documentos tienen un significado interno, propio y a priori intransferible. Forman parte de mi archivo particular de la memoria. En medio de estas fotografías, un papel indica al espectador;

 

Si crees que puedes adjuntar alguna de estas piezas a tu archivo particular de la memoria, puedes arrancarlo de la pared y llevártelo.

El cerebro al recibir un estimulo del exterior busca automáticamente y de manera desenfrenada en nuestro archivo de recuerdos (de la memoria) alguna huella con la que vincular el estimulo recibido, si lo encuentra lo relaciona y si no encuentra ningún rastro con el que vincularlo, aprende. Esta idea es la que articula el Proceso de dispersión del archivo. Me pareció que este archivo privado que ahora se hace público en la sala, podía volverse a hacer privado dispersándose entre los espectadores. Ofreciendo la posibilidad a las personas que acudan a ver la exposición a llevarse a su casa las fotografías que quieran. Principalmente lo que quería, es que estas huellas en mi memoria se depositasen en otros archivos particulares, y que estos cerebros anónimos al recibir un estimulo exterior, encuentren -si se da el caso- alguna de mis imágenes -como huella, como recuerdo- para vincularla a aquello que están viendo.