La historia de la aviación se remonta a nuestros inicios como especie sobre la Tierra. Impulsado por su deseo de elevarse, el ser humano ha conseguido desarrollar una gran variedad de artefactos volantes a lo largo de los últimos siglos; globos aerostáticos, cometas, zepelines, helicópteros o el moderno avión, por citar algunos.

Sin embargo, lo que a mi entender (y al de la protagonista de esta serie fotográfica; Mudness) aflora detrás de tanto avance, no es otra cosa que nuestro propio deseo de control, del control del VUELO. No en vano, los anteriormente citados artilugios nos ofrecen la posibilidad de desplazarnos por el espacio aéreo con (CASI) todas las (MISMÍSIMAS) comodidades de que disponemos en nuestro propio hogar.

¡Engañifas!
decepción!
desencanto…

El proyecto que presento hoy aquí es producto de la perseverancia (CON MAYÚSCULAS). La perseverancia de Mudness de RETAR la dinámica de fluidos, la mecánica Newtoniana o la aerodinámica.

Perseverancia (ajena) y fascinación (propia).

Una fascinación por la fotografía documental que me ha llevado a seguir de cerca los movimientos de Mudness durante el último año y medio, y me ha permitido ser testigo de una pasión: la pasión por el vuelo no controlado.

El objetivo primordial de este proyecto consiste en exponer la esencia de unas vivencias por encima de la superficialidad del mundo material, mostrando el conflicto existente entre las fuerzas del universo y la propia condición humana. Pretendo igualmente exponer mi propia experiencia como observadora activa de un proceso vital, con la intención de sumergir al espectador en la historia personal de su protagonista.

Asimismo, la elección del equipo fotográfico tiene un papel primordial en la realización de este proyecto. Siendo la Polaroid el equivalente analógico de las redes sociales, mediante su utilización he querido poner de manifiesto la viabilidad de la coexistencia. Coexistencia de medios, de momentos, de entornos y de contextos.