Es una serie de retratos documentales tomados en diferentes clubs de Londres. La serie explora cómo los entornos artificiales funcionan como un elemento clave en la construcción de la identidad adolescente. La fotografía convencional de estudio se saca aquí de contexto invadiendo tan complejo escenario. La calma y la inspiración del estudio son substituidas por el ruidoso y hostil “night-club” como fondo en el que los personajes serán escogidos muy al final de la noche, justo cuando el local está a punto de cerrar.

El hecho de estar enfrentados con una cámara ofrecerá tanto al retratista como al retratado una vuelta de tuerca más en el juego, en la cual poder inventarse una manera de proyectarse a ellos mismos según la narrativa que quieran representar en ese momento. “Good Night London” congela escenas reales, convirtiendo lo ruidoso y salvaje en una atmósfera de calma y serenidad.