Esta obra es una reflexión sobre el trabajo de creación de invernaderos en el poniente de Almería. He querido darle un toque diferente, curioso y extraño a esas figuras que se forman cuando el sol incide en los trabajadores que acoplan el plástico y los alambres para crear el tejido del invernadero. Estos trabajos se desarrollan en verano con temperaturas que llegan estar por encima de los 40º, que es cuando se suele plantar hortalizas y se cambia el plástico o se crean nuevos invernaderos. He buceado bajo este mar de plástico buscando la simbiosis de la luz el plástico y las sombras de los trabajadores. Es un homenaje a todos ellos, porque la belleza puede estar en el lugar más inusitado solo tienes que quitarte la máscara para verla.