CEMENTO

Me gusta el silencio de los barrios mudos,

Allí donde se escucha el concierto de los pájaros
Y el estrépito de las hojas secas al caer.

Sobre el cemento que la brisa recorre,
los vecinos lucen sus jarros rotos

y las flores viejas se tumban al sol.

Es el tiempo quien dibuja grietas en la vida, arrugas visibles en materiales destinados a conservar y sellar las historias de los que transitaron por ella.
Sobre el cemento que sella los nichos, la vida aparentemente sesgada, continúa.