Generaciones unidas por una música atemporal pero llena de mensajes, por una estética extremadamente elegante que no deja indiferente a nadie que lo observa desde fuera. No son disfraces, son valores. Son maneras de entender la vida.

Sentirse distinto, ni mejor ni peor, diferente. Gustarte. Salir de la normalidad y rutina diaria. Dejar de ser un número, uno más, para sentirte único e imprescindible.

Ser un grupo, un clan. Tener tus aliados. Inquietudes que no importan a nadie más que no pertenezca a esta escena. Incomprensibles y puede que banales. Pero da igual, incluso reconforta no sentirte entendido por el resto de los mortales.

Actitud. Arrogancia. Acción. Tener una cultura propia. Sentirse Mod es todo esto, y más. Son principios, un “way of life” en toda regla. “Let’s your heart dance. We are the Mods”.